Un nuevo caso sacude las redes sociales y nos recuerda que nuestras vidas virtuales pueden afectar nuestras vidas reales. 

Sean Mesa, un joven de 18 años estudiante de la Escuela Secundaria Dr. Michael M. Krop, en Miami, Florida, fue arrestado la semana pasada por publicar diferentes fotos en Instagram y Snapchat de contenido alarmante. En ellas aparece sosteniendo armas de diferentes calibres mientras apunta a la cámara o las exhibe como trofeos. Una de las fotos tiene como subtítulo “ahora ellos están mirando así que nada me detendrá”. Después de haber sido arrestado y haber salido libre bajo fianza, el autor de las publicaciones se encuentra arrepentido y nos demuestra que al Internet nada se le escapa. 

Sin embargo este no es el único caso que ha llevado frente a la justicia algún usuario creativo que no ha visto en sus publicaciones una posible amenaza o actividad ilegal 

En Colombia Nicolás Castro creó en al año 2009 una cuenta en Facebook con el nombre “Me comprometo a matar a Jerónimo Uribe, hijo de Álvaro Uribe”. Gracias a este grupo Nicolás fue arrestado y procesado por varios años para ser finalmente declarado inocente. Aún así, el coste económico y el tiempo invertido en defenderse son irreparables. 

También en Roma dos jovencitas norteamericanas, durante sus vacaciones europeas, decidieron grabar sus nombres en las paredes del Coliseo Romano, una estructura con más de 2000 años, para conseguir una foto única en Instagram. Las autoridades dieron cuenta del creativo par después de descubrir la foto. Ambas fueron procesadas y multadas con 20.000 euros. 

Podemos hallar un último ejemplo en una adolescente holandesa de 14 años que envió un tweet a American Airlines diciendo “Hola, me llamo Ibrahim y soy de Afganistán. Soy parte de Al Qaida y el 1 de junio voy a hacer algo realmente adiós”. Aunque fue una broma, American Airlines respondió: “Sarah, tomamos estas amenazas muy en serio. Tu dirección IP y sus detalles serán remitidos a la seguridad y al FBI”. La adolescente les suplicó que no se lo dijeran a sus padres ni tomarán medidas, pero finalmente ella misma tuvo que entregarse a las autoridades,  donde se le acusó de publicar un anuncio falso o alarmante.

Situaciones así crecen cada día muy a pesar de las nuevas políticas de los medios virtuales y de los casos que ya se han presentado con otras personas. El afán de figurar en cualquier búsqueda los lleva a montar en sus redes sociales contenidos de índole ilegal, muchas veces sin ningún tipo de fin más que de llamar la atención de los otros. 

Es por eso que cuando vayas a publicar algo en Internet detente un minuto y piensa si tu post es potencialmente dañino para alguien o para ti. Debes recordar que  haces parte de una comunidad compuesta por cientos de personas con diferentes pensamientos y perspectivas de la vida, lo que publicas en línea como un simple chiste puede ser el detonante de algo mayor.

Finalmente, no olvides que tu mejor herramienta para comprender qué debes y no debes subir a Internet es tu sentido común.

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